Inundaciones a Mitad del Verano: Derrumbamiento Glacial hacia el Río Baker, el 27 de Enero

¿Qué puede triplicar el volumen de un río que ya es extenso? El Baker hasta este momento se enorgullece de varias excepciones: el río más grande por su volumen en Chile, proviniendo del Lago General Carrera, el segundo lago más grande en Sudamérica y de los Campos de Hielo en el Norte de la Patagonia, uno de los campos de hielo extrapolares más extensos del mundo. En los últimos cinco años, se ha convertido en el tema de lucha de medio ambiente más grande en la historia de Chile: el debate sobre el plan de HidroAysén para erigir mega represas hidroeléctricas.

El 27 de Enero, un Baker multiplicado por tres se descargaba río abajo en un flujo que disparaba 3.746 metros cúbicos por segundo (132.288 pies cúbicos por segundo) a partir de un flujo normal de alrededor de 1.200 m3/s (42.377 Ft3/s). El volumen en estado de inundación excedía el flujo promedio de muchos de los ríos más grandes del mundo: el Nilo, el Missouri, el Río Amarillo de China, el Rin. Casi todo el día, el Baker fluía con un volumen cinco veces mayor al Río Hudson de Nueva York.

¿De dónde vino este tsunami de agua? Por ahora, de ninguna intervención humana. El 25 de Enero, una inundación por el derrumbamiento de un lago glacial, en islandés llamado jökulhlaup, comenzó en el lago Cachet 2, un enorme lago glacial de dos millas cuadradas en la cuenca del Baker. Este lago se drena por el Glaciar Colonia, permanentemente elevándose y bajando de acuerdo al nivel de derretimiento del glaciar y el campo de hielo circundante. Sin embargo, en ciertos momentos, un nivel de derretimiento acelerado incrementa la presión de agua y pone una gran tensión sobre la presa de hielo que forma el final del lago. El agua forma un canal por debajo de la presa de hielo hacia el Río Colonia más abajo. El pequeño flujo crece exponencialmente en volumen, hasta que la presa de hielo cede a la tensión. En cosa de horas, el lago completo – con sus 200 millones de metros cúbicos – de destapan, como el agua que corre por el drenaje de la tina del baño.

El agua del Cachet 2 viaja un camino corto por el Río Colonia antes de unirse al Río Baker. Por varias horas, el volumen sobre cargado del Río Colonia empuja al Baker agua arriba al punto de la confluencia donde se inunda en todas las direcciones. Algunos manejamos por el Valle Colonia para ver sus efectos: el agua tapando campos y caminos, y el río desbordándose. Visitamos el campo de los padres del guarda parque Daniel Velásquez, donde el agua se había levantado y cubierto los puentes. Gracias a un sistema de alerta temprana en base a radio, habían movido su ganado a un terreno más alto y así sufrido pocos daños mayores por la inundación.

La historia de los derrumbamientos glaciales en la cuenca del Baker narra un cuento que asusta incluso a un escéptico del cambio climático. Registros históricos cuentan jökulhlaups periódicos en esta área. Sin embargo, antes del 2008, el último jökulhlaup registrado en la cuenca del Baker había ocurrido cuatro décadas antes. Desde el 2008, seis inundaciones por derrumbamientos glaciales han golpeado el Baker. Los científicos han documentado la aceleración del nivel de derretimiento en los glaciares de la Patagonia, cuya ubicación extrapolar los hace especialmente sensibles a pequeñas variaciones en los patrones del clima. El 2010, en las conversaciones del cambio climático en Cancún, el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP) entregó un informe sobre glaciares de montaña, estableciendo que los glaciares de la Patagonia Argentina y Chilena están “perdiendo masa más rápido y por más tiempo que los glaciares en otras partes del mundo”.

La creciente inestabilidad del sistema del Río Baker trae consigo otra dificultad técnica seria con el proyecto de la represa de HidroAysén. Incluso una represa gigante deberá sostener el estrés agregado por el volumen triplicado de un río. Además, las jökulhlaups arrastran grandes volúmenes de sedimento glacial por la corriente, lo cual produce más presión sobre el sistema de la represa. Mientras que el quiebre natural de una presa de hielo en Cachet 2 conlleva grandes inundaciones al área río abajo, la falla de una inmensa reserva hecha por el hombre en el Baker provocaría una destrucción muchas veces peor. Como el movimiento Patagonia Sin Represas lo ha demostrado, HidroAysén prestó muy poca atención a los riesgos de las inundaciones por derrumbamiento glacial en su diseño del proyecto original. Nuestra crítica sistemática a la declaración de impacto ambiental de la empresa destacaba esta falla pero HidroAysén aun no ha dado una respuesta adecuada.

Siente años en la campaña para salvar los ríos de la Patagonia, el espectáculo del Baker, engullido e impredecible, nos devolvió al más salvaje de todos los ríos. Ninguna liberación programada determinó su volumen y ninguna reserva capturó su derrame glacial. Entre las muchas razones para oponernos a la construcción de la represa, el valor espiritual de un río silvestre es lo más difícil de evaluar y ponerle precio. Pasar un tiempo con el dinámico Baker sin duda expande la imaginación y el espíritu.

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