Una Educación Natural: Devuelta a la Escuela en el Futuro Parque

A medida que llegan los primeros días del otoño, los niños en todo Chile hacen sus mochilas con los útiles escolares y vuelven a clases. Para los niños viviendo con sus familias en las casas matrices del futuro Parque Nacional Patagonia, el camino no es largo: en unos pocos minutos llegan a la pequeña escuela. Metida en un rincón del histórico galpón para esquilar ovejas, la acogedora cabaña les da la bienvenida a los escolares con afiches brillantes, proyectos de arte y una estufa prendida a leña en un rincón – una versión contemporánea de la escuela de una sola pieza que parece haber salido de un cuento.

11 niños van al colegio en el parque. Martín, de 11 años, hijo del Director de Conservación CP, Cristián Saucedo y la Administradora del Programa de Voluntarios CP, Paula Herrera, lidera el grupo. Andrés, de 4 años, hijo del Administrador General del Parque, Dago Guzmán, es en este momento el más pequeño yendo al colegio, aunque algunos más pequeños en el parque esperan ansiosamente el día que entren a la escuela.

Alejandra Bardavid, una profesora experimentada, lidera el programa educacional del parque. Ale enseñó en el Parque Pumalín durante varios años antes de cambiarse al sur, al Valle Chacabuco, teniendo bastante experiencia enseñando dentro de proyectos de conservación remotos. Proveniente de Santiago, Ale tiene un compromiso profundo con la educación del medio ambiente. Ella teje la conciencia ecológica y lleva a los niños al aire libre durante días de clase cada vez que es posible (el colegio se adhiere a ciertos estándares curriculares Chilenos para que los niños puedan cumplir con objetivos en materias obligatorias). Ella describe su filosofía de la educación así:

Nuestro programa se centra en la importancia de mantenerse en contacto con la naturaleza: de mantener la conexión instintiva que nosotros, los seres humanos, tenemos con el mundo natural pero que normalmente perdemos al vivir en la ciudad y teniendo pocas experiencias positivas en la naturaleza. En el colegio, hacemos excursiones en terreno y observaciones guiadas, donde nos tomamos el tiempo de reconocer los sentidos a través de los cuales conocemos nuestro ambiente. Los niños identifican los sonidos, olores, formas y especies que los rodean. Estas actividades concientes despiertan un sentido de curiosidad y nos llevan a permanecer atentos a descubrir algo nuevo que observar, entender, interpretar y apreciar.   

La sala de clases del futuro parque se extiende mucho más lejos que los muros de la escuela. Los estudiantes observan manadas de guanacos pasando por las ventanas de su sala y caminan a clases junto a las bandurrias. El centro de historia natural que está cerca y en construcción demuestra las leyes de la física a medida que toma forma, y el invernadero a poca distancia ilustra el proceso de la producción vegetal. Ale se esfuerza por entregarles a los estudiantes una educación experiencial y participatoria, donde no memorizan simplemente la información sino que aprenden a observar, cuestionar e interpretar.

Ya que el colegio tiene un amplio rango de edades y niveles, una segunda profesora, Ester Barrera, se unirá a Ale este año. Además de tener experiencia en educación básica, Ester tiene una pasión por la música y el arte. Ella toca la guitarra y canta con los niños, y enseña arte y manualidades.

Este año, el primer día de clases vino con una sorpresa especial: Caroline Brosius, una antigua voluntaria de Washington DC, envió por correo una colección de libros bilingües para niños, materiales de arte, calculadoras y otros útiles escolares. Se organizó con otros amigos para recolectar libros escolares de biología, historia natural y también historias entretenidas. En el primer día de clases, Ale abrió las cajas y mostró los nuevos regalos, los cuales fueron muy apreciados por los niños. Un libro sobre el microcosmos pareció ser un favorito, con grandes imágenes de partes microscópicas del mundo natural. El clásico ¿Eres Tú Mi Mamá? también encontró lectores leales.

Como dice Ale, “Recibimos cajas de amabilidad de gente que no conocemos directamente pero que entienden el valor de la generosidad. Esa parte del regalo es un ejemplo que atesoramos”.  Estos libros incentivan a que los niños lean en clases y en la casa y les permiten explorar nueva información, mejorar sus habilidades de lectura y maravillarse con las ilustraciones. Muchos de los niños ya son ávidos lectores y se metieron directamente en el material fresco.

El nuevo año escolar que viene está solamente comenzando, pero el curso del parque está más grande que nunca y los niños partieron con un sólido comienzo. Puede que ellos vivan lejos de las grandes ciudades, pero, como les recuerda Ale, tienen la oportunidad de crecer en un lugar natural y hermoso que muchos alrededor del mundo sueñan con visitar.

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