Especie Nativa de la Patagonia en Peligro de extinción: el Ñandú Petiso

Una ave parecida a la avestruz, el Ñandú de Darwin o Ñandú Petiso (Rhea pennata pennata) es uno de los residentes más característicos, legendarios y vulnerables de los pastizales en la estepa Patagónica. Dos especies de Ñandú, el Común y el Ñandú Petiso, comparten territorios en la Patagonia. Los Ñandúes Petisos generalmente pesan entre 15 a 25 kilos y tienen plumas con pintas de color pardo, café, gris y blanco. Los Ñandúes son aves sociables, normalmente viviendo en grupos de cinco a quince miembros. Los Ñandúes no vuelan, pero gracias a sus alas inusualmente grandes, las cuales abren hacia atrás de sus cuerpos cuando corren de los depredadores, pueden llegar a acelerar hasta una velocidad de 56 km por hora.

Los Ñandúes son omnívoros y comen de todo, desde hierbas, arbustos, semillas y raíces hasta insectos, saltamontes, y pequeños invertebrados como lagartijas o ranas. Sus mayores depredadores son los pumas, los zorros y las aves de rapiña. La época de apareamiento es entre septiembre y diciembre. Durante este período, un macho se aparea con varias hembras y todas colocan sus huevos en el nido del macho. Los machos incuban los huevos por 40 días. Cuando un polluelo nace, este empieza a llamar, lo cual estimula a que los otros nazcan. La nidada completa nace dentro de un período de 1 a 2 días. Los machos están a cargo de criar a los polluelos, los cuales quedan bajo su cuidado hasta mayo o junio.

Los Ñandúes llamaron la atención de Charles Darwin cuando visitó la Patagonia durante sus viajes en el HMS Beagle. Darwin había visto varios Ñandúes Comunes, pero sólo había escuchado decir de los gauchos que existían Ñandúes más pequeños en el sur de la Patagonia. Intrigado por la existencia de dos especies relacionadas pero distintas—lo cual cuestionaba la teoría aceptada en ese entonces de que cada animal había sido creado en una forma fija, perfectamente adaptado a su territorio y vida—Darwin fue en busca del legendario Ñandú Petiso. Lo buscó por meses antes de reconocer al ave en su plato de comida. Este caballero ecologista puso los huesos de su cena juntos para formar el esqueleto y con la ayuda del ornitólogo, John Gould, confirmó que finalmente había encontrado al Ñandú Petiso. Luego de hacer una examinación más detallada, quedaba claro que el Ñandú Común y el Ñandú Petiso eran dos especies distintas, pero impresionantemente similares. Este descubrimiento lo ayudó a comenzar su teoría de que las especies pueden cambiar y divergir con el tiempo y que ninguna creatura está permanentemente fija a lo largo de su vida.

El nombre científico del ave viene de la diosa griega Rhea. Conocida como “la madre de los dioses”, Rhea dio a luz a seis dioses y diosas olímpicos: Zeus, Hera, Poseidón, Demeter, Hades y Hestia. P.H.G. Mohring, un naturalista alemán, le puso este nombre al ave en 1752 por razones que aun no se conocen. En la Patagonia, se llama Ñandú, que en guaraní significa “araña grande”, probablemente por la manera en que pone sus alas cuando corre.

Los Ñandúes Petisos han enfrentado serias amenazas del hombre por todo un siglo. En 1911, el perfil del Ñandú en la Enciclopedia Británica declaraba, “las plumas del ñandú tienen un valor considerable en el mercado, y con el propósito de comercializarla, anualmente es cazada por miles, por lo cual su extinción total como animal silvestre es probablemente sólo cosa de tiempo.” El Ñandú está enlistado bajo la categoría “casi amenazado” en la Lista Roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza, que incluye poblaciones regionales consideradas ecológicamente extintas. La caza excesiva, la recolección de huevos, la competencia con el ganado y la destrucción de nidos, todos estos factores contribuyen al estado de riesgo de esta especie. Chile define esta especie como “En peligro de extinción”. El Valle Chacabuco tiene la población más grande en la región de Aysén.

En 2011, Conservación Patagónica instauró una iniciativa para monitorear y restaurar las poblaciones del Ñandú Petiso dentro del parque. Los conservacionistas del proyecto están haciendo un equipo con los vecinos, incluyendo la policía y el personal de la armada de las comisarías que están dentro del territorio del Ñandú en el sector este del parque. La población de Ñandúes dentro del área bajo observación es sorprendentemente baja, con sólo 74 individuos identificados hasta el momento. Sin embargo, estos números están creciendo, y los esfuerzos por detener las amenazas y expandir la población se ven bastante prometedores. Con el apoyo continuo de los donantes y la dedicación de nuestro equipo de conservación en terreno, ¡un día el Ñandú Petiso volverá a prosperar en la Patagonia!

Un comentario en “Especie Nativa de la Patagonia en Peligro de extinción: el Ñandú Petiso

  1. brian
    27 de January de 2015 at 22:13 hrs.

    Las lagartijas y ranas son pequeños VERTEBRADOS, no invertebrados. Saludos.

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