Una Búsqueda para Recuperar el Huemul en Peligro de Extinción

por Dana De Greff

En el pasado, el huemul solía correr libremente por las tierras chilenas desde el sur de Santiago hasta la región de Magallanes. Luego llegaron las amenazas modernas: la introducción del ganado (y enfermedades fatales); la caza ilegal; y ataques por parte de perros domésticos. Hoy en día, el huemul es una especie en peligro crítico de extinción. No quedan más de 2.000 individuos en el mundo entero.

“El huemul es un símbolo de Chile junto con el cóndor”, dice Cristián Saucedo, Director de Conservación en el futuro Parque Nacional Patagonia. “Y lo primero que tenemos que hacer es asegurarnos que la gente lo conozca”.

Se han hecho progresos. Cada Enero, la comunidad de Cochrane, una ciudad cuyo escudo no tiene uno, sino dos huemules, lleva a cabo una excursión de dos días llamada la Ruta del Huemul. Nuestros guardaparques, junto a CONAF, están recopilando más información y despertando más interés en el público.

Hoy, me han invitado a unirme con Saucedo y el guarda parque, Cristián Rivera, para realizar una misión especial: poner collares a los huemules. Siendo por lejos la forma más efectiva de recopilar información, estos collares permiten rastrear estos animales por radiotelemetría. Por supuesto, acepto la invitación.

Un día viernes despejado, partimos hacia el Puesto Huemules en dirección al Lago Cochrane. El viaje es intenso: la lluvia, hielo y nieve del invierno han dejado el camino de tierra lleno de hoyos y charcos de barro. Se pone más fácil una vez que llegamos al bosque de lenga, con los árboles cubiertos de musgo. A nuestra derecha descansan las aguas oscuras del Lago Pepa, parcialmente congelado con marcas en forma de telarañas craqueladas a lo largo de su superficie.

Suena una radio, es Daniel Velásquez, o “Che” Dani, el guarda parque conocido por tener gran experiencia con huemules, diciéndonos donde se encuentra. Saucedo apaga el motor, tomamos nuestras mochilas y empezamos a hacer el viaje a pie. Llega un momento en que Saucedo corre hacia un lado unas hojas de lenga para descubrir huellas frescas de huemul, lo que significa una muy buena señal.

A un poco más de un kilómetro y medio, Che Dani aparece arriba en un cerro, sonriendo hacia nosotros. A pesar de que hemos hablado sólo unas pocas veces, tengo la impresión de que tiene una relación inseparable con los huemules que cuida. Che Dani, con sus ojos verde claro, de carácter observador y dulce, a menudo parece estar sintonizado con algo inalcanzable para la mayoría de nosotros.

El grupo se separa en parejas y yo me quedo con Che Dani. Nos dirigimos a un sector más sombreado y él mueve una gran antena lentamente de lado a lado. Suenan unos pocos sonidos despacio desde un receptor que tiene en la cintura  y después un sonido más fuerte desde el lado izquierdo. Seguimos caminando, luego se detiene y extiende su mano.

“Allí están,” dice.

Contra un paisaje de fondo tranquilo en tonos verdes, marrones y amarillos, hubiese sido fácil perder de vista este grupo de cuatro ejemplares. Esto forma parte de su enigma: la habilidad que tienen para converger, mezclarse y desaparecer en su ambiente.

“Ahora puedes sacar fotos,” dice Che Dani.

Saco mi cámara, casi sin respirar, y enfoco al macho adulto más cerca de mi.

Foto: Dana De Greff

Che Dani anota fechas y números en un cuaderno pequeño. Le pregunto cuales son sus nombres y él los va tachando: Pascual, macho (nacido el 25 de Diciembre, con collar), Engaño, macho (sin collar), Pepa, hembra (nombrada así por el lago, sin collar) y No me Olvides, un bebé de 5 meses. Le pregunto porque eligió ese nombre en particular.

El sonríe y dice, “Para que la gente no se olvide de los huemules.”

Foto: Dana De Greff

Esta mañana, nuestro objetivo es ponerle un collar a Pepa. Cuando llega Saucedo, prepara la pistola de dardos tranquilizantes, apunta y dispara. Suena un ruido fuerte repentino y ella sale corriendo. Che Dani parte detrás de ella mientras nosotros seguimos detrás de él; él nos va a avisar por radio cuando la anestesia haya hecho efecto.

Treinta minutos después, estamos todos agachados alrededor de Pepa. Tiene los ojos vendados y Che Dani le levanta la cabeza agarrándola de sus orejas largas. Estoy lo suficientemente cerca de ella para sentir su olor, un profundo perfume de almizcle mezclado con tierra húmeda. En el momento de capturar y colocar un collar a un animal silvestre, es crucial poder obtener la mayor cantidad de información posible: Che Dani le mide las orejas, rostro, largo y ancho del cuerpo; Saucedo revisa la temperatura y el pulso; Rivera le coloca el collar suavemente alrededor del cuello.

También se le toman muestras de sangre y piel, se mide el peso y se monitorean los niveles de oxígeno. Una hora se pasa volando y en poco rato la anestesia va a terminar su efecto. Saucedo me hace gestos para que me acerque.

“Tócala,” me dice. “Aprovecha el momento.”

La piel de Pepa tiene una textura quebradiza como los pelos de una escoba y las puntas son de un tono oro profundo. Le separo el pelo con mis dedos y descubro que tiene raíces plateadas y una piel pálida. A pesar de que tiene un tamaño considerable, casi no tiene grasa en su cuerpo; puedo sentir fácilmente sus costillas y su columna. Si existe la magia en este mundo, entonces está ocurriendo en este momento en que me conecto con este animal silvestre en medio de la naturaleza. Cuando saco mis manos, salen volando unos mechones de pelo: Pepa está cambiando su pelaje de invierno para prepararse para la próxima primavera. Luego, pido que me saquen una foto:

Foto: Dana De Greff

Se le inyecta un medicamento antagonista. Una vez despierta, Pepa se pasa la lengua por los labios y hace unos sonidos guturales. Nos echamos hacia atrás y Che Dani le quita la venda de los ojos. Parte corriendo, pero nuevamente, no se va muy lejos.

“Casi nunca se ven cuatro huemules juntos a la vez. Es bastante raro. ¿No es cierto?” pregunta Saucedo.

“Si, no es común,” asiente Che Dani.

Pepa se da vuelta y nos mira. Agita su cabeza sintiendo el collar pero sin molestarse. Con pasos pequeños y lentos, parte caminando en dirección al Lago Cochrane, iluminada con el sol de mediodía.

9 comentarios en “Una Búsqueda para Recuperar el Huemul en Peligro de Extinción

  1. Peter J. Manos
    01 de October de 2013 at 02:10 hrs.

    Dana De Greff promotes the future Patagonia National Park of Chile by vividly illustrating a trek to place tracking collars on a few specimens of the endangered south Andean deer, Hippocamelus bisulcus. The reader can almost smell the huemul deer’s musky feral scent. More reports, please, Ms. De Greff.

  2. Cheyenne Richards
    01 de October de 2013 at 03:46 hrs.

    What a stunning animal. And a beautiful story!

  3. Sheryl degreff
    01 de October de 2013 at 13:58 hrs.

    What a great experience! I felt like I was there with you…great blog Dana!

  4. Sheryl Degreff
    01 de October de 2013 at 13:59 hrs.

    What a once in a lifetime experience! Dana s description made me feel as if I was there with her sharing the moment. Great article Dana!

  5. Sheryl degreff
    01 de October de 2013 at 14:56 hrs.

    What an experience! I felt like I was there with you from your description
    Great blog Dana!

  6. Peter J. Manos
    01 de October de 2013 at 16:07 hrs.

    Dana De Greff, vividly promotes the future Patagonia National Park with words and photographs as she takes us on a trek to place tracking collars on specimens of the endangered south Andean deer, Hippocamelus bisulcus. We can almost smell the huemul deer’s musky feral scent.

  7. margo
    14 de October de 2013 at 02:08 hrs.

    Great article! Never heard of the huemul, but now that I have, want to know more. Great job of capturing the adventure, good mash-up of travelogue with a touch of history!

  8. Jelle Boef
    13 de November de 2013 at 23:01 hrs.

    I was in the Torres del Paine, a park known for huemul too. Several areas are marked where they frequently sighted now … It was my ambition to see one coupla years back. Alas, no luck! Perhaps next time. It sure is a regal sight … and yes seeing 4 in one go is really still quite uncommon.

  9. 03 de December de 2015 at 23:16 hrs.

    Great post.

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