Conservación Patagónica ENGLISH VERSION

Sobrepastoreo y Desertificación

Desertificación en el Cono Sur

Por siglos, las grandes extensiones de pastizales áridos de la Patagonia fueron sustento para rebaños de herbívoros que se alimentaban en pastos y matorrales nativos. Sin embargo, la introducción del ganado ovino (y en algunos casos de ganado vacuno) a principios del siglo XX, destruyó rápidamente ese equilibrio ecológico. A pesar de que los tenaces pioneros de la Patagonia mostraban una fortaleza admirable para resistir el severo clima, establecieron un sistema de uso de la tierra que no podía prosperar, dada la geografía y la ecología regional. La densidad ganadera superaba en un 60 % la capacidad de carga estimada de la tierra. Los animales domésticos, en particular las ovejas, han dañado más los pastos que los herbívoros autóctonos.

El resultado: vastas áreas de la remota Patagonia no desarrollada están próximas al colapso ecológico irreversible. Cuando el ganado va comiendo la vegetación hasta dejarla en un nivel mínimo, comienza a generarse una espiral descendente. Las ovejas hacen pastoreo selectivo y la falta de responsabilidad en la gestión ha intensificado patrones de pastoreo de utilización dispareja. Esta desigualdad en el pastoreo puede llevar a niveles de distribución de animales que varían entre 8 y 20 veces la carga ganadera de una determinada pastura. Este patrón de pastoreo hace que sea virtualmente imposible que ciertas plantas se recuperen. Cada vez son más las plantas leñosas y poco comestibles las que dominan el paisaje, dado que el ganado elige los pastos y no estas matas para su alimentación, convirtiendo así a esta tierra en menos productiva tanto para el ganado como para la vida silvestre.

Los pastizales dañados retienen menos humedad, continúan con la ruptura de la cubierta vegetal y, además, inhiben el rebrote de las plantas perennes nativas, que son más capaces de absorber el dióxido de carbono y de enriquecer el suelo. Mientras tanto, la menguante cubierta de vegetación expone a los suelos arenosos a la erosión de los fuertísimos vientos de la Patagonia. Como también sucede en regiones de África que bordean el Sahara, vastas áreas de la Patagonia ya se han convertido en desiertos, zonas virtualmente muertas para la flora y la fauna.

Los pastizales dañados son vulnerables
a la erosión por el viento

Ganadería en la Patagonia

Estas prácticas dañinas para la ecología, han demostrado ser también insostenibles económicamente. Si bien con densidades ganaderas drásticamente más bajas se podría hacer una ganadería ecológicamente responsable, un sistema tal no sería viable económicamente en gran parte de la región debido a su ubicación remota, a su clima severo y al precio relativamente bajo de la carne y la lana. La industria ovejera patagónica, que comenzó hace menos de un siglo, tuvo su auge en 1952 cuando había más de 21 millones de ovejas en la región. Desde entonces, la industria ganadera se ha reducido; en 1999 sólo había 8,5 millones de ovejas en la región. La competencia australiana en el mercado mundial de la lana, combinada con la decadencia ecológica producida por la sobrecarga de la capacidad de la tierra, ha convertido a la ganadería en una base económica débil para la región. Muchas estancias históricas han sido abandonadas porque la desertificación les quitó su valor económico.

La desertificación aguda afecta a un 30 % de la región. Pero lo que es peor, más del 90 % de la Patagonia sufre algún grado de degradación de sus suelos, sobre todo a causa de un uso no sustentable de la tierra, exacerbado por las fuerzas naturales de la erosión. Según unos estudios, no ha quedado lugar de la Patagonia donde los efectos del pastoreo no sean observables. En Chile y en Argentina, la desertificación de la Patagonia es vista como uno de los problemas ecológicos más urgentes que existen. Los ministerios de Chile y de Argentina concuerdan en que se debe acabar con el sobrepastoreo para prevenir más daños, a menudo irreversibles.

Erosión provocada por sobrepastoreo

Los pastizales se recuperan y la vida silvestre renace

Afortunadamente, existe la esperanza de que esta situación se revierta. Después de tan sólo cinco años sin ganado, los pastizales del Valle Chacabuco, el corazón del futuro Parque Nacional Patagonia, han dado claras señales de recuperación. Mediante el empleo de prácticas pioneras de restauración de ecosistemas, queremos que este proyecto sea una iniciativa modelo para restablecer la salud de los ecosistemas de la Patagonia.